Paseando libre de equipaje
Reflexión
Tiempo
Memoria
Al llegar a cierta edad, uno ya pasea libre de equipaje. Sólo anhela que el dolor se mantenga a raya. Sólo mira al atardecer con la melancolía del pasado y espera a la noche para huir la mirada del que trabaja, ya que es ahí donde el anciano permanece tranquilo escuchando las palabras del joven cansado que le devuelve esa paz para que sus sueños se iluminen unas cuantas noches más, mientras el rastro de la vida permanece en su memoria, y ve que hay más hacia atrás que hacia adelante, si es que hay memoria. Y si la enfermedad le robó la memoria, los fármacos le ayudan a vivir con las ausencias y ese joven, o no tan joven, cansado, sabe que no puede curar ese vacío, pero también entiende que sí puede ofrecer compasión y apoyo.

